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Las lentes de contacto son una alternativa excelente a las gafas, ofreciendo un campo visual completo y total libertad de movimiento. Sin embargo, no todas son iguales; la elección depende de tu graduación, la sensibilidad de tu ojo y tus hábitos de uso.
El material determina cuánto "respira" tu ojo (transmisión de oxígeno) y cuánto tiempo puedes llevarlas puestas.
Hidrogel de Silicona (El estándar actual): Son las más recomendadas. Permiten que pase hasta 5 veces más oxígeno a la córnea que los materiales antiguos. Son ideales para ojos secos o para jornadas largas (más de 8-10 horas).
Hidrogel Tradicional: Son muy suaves y contienen más agua, pero transmiten menos oxígeno. Se suelen usar en casos de presupuestos más ajustados o usos ocasionales muy cortos.
RGP (Rígidas Gas Permeables): Son lentes duras pero porosas. Ofrecen la visión más nítida posible, especialmente en casos de astigmatismos altos o queratocono. Requieren un periodo de adaptación mayor.
Es vital respetar los tiempos de uso para evitar infecciones o úlceras corneales:
Desechables Diarias: Se usan una vez y se tiran. Es la opción más higiénica y cómoda, ideal para deportistas o usuarios ocasionales. No requieren líquidos de limpieza.
Quincenales o Mensuales: Se usan durante el día, se quitan para dormir y se guardan en un estuche con solución única. Son la opción más económica para el uso diario.
Uso Prolongado: Diseñadas específicamente para poder dormir con ellas (bajo estricta supervisión del optómetra).
Para mantener tus ojos sanos, sigue siempre la regla de oro:
¡Nunca uses agua del grifo! El agua corriente contiene microorganismos (como la Acanthamoeba) que pueden causar infecciones graves. Usa siempre soluciones multipropósito o peróxidos recomendados por tu especialista.
Lávate y sécate las manos antes de manipularlas.
Limpia el estuche semanalmente y renuévalo cada 3 meses.
Si sientes el ojo rojo, con dolor o visión borrosa, retira la lente de inmediato.
Hoy en día existen lentes de contacto blandas especiales (como las de tecnología de desenfoque periférico) diseñadas específicamente para niños y adolescentes, cuyo objetivo es frenar el crecimiento del ojo y evitar que la miopía aumente drásticamente.
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